Opinión: ¿Qué hace grande a un videojuego?

Atención: Antes de nada, quiero dejar claro que el contenido de este post es mi visión meramente subjetiva sobre el tema que atañe.

La industria del videojuego a día de hoy sigue siendo una industria bastante joven, al menos mucho más joven que el resto de industrias que participan en nuestro día a día. Sin embargo, esa juventud no significa una falta de madurez ni mucho menos, y ya son varios los títulos que perfectamente podrían catalogarse como Obras de Arte, tanto dentro de la propia industria como trascendiendo a alguna otra que se le asimile.
Cada cierto tiempo se lanza al mercado algún nuevo videojuego que desata las pasiones de medio mundo, provocando colas kilométricas para poder comprarlo, y agotándose a las pocas horas, como las entradas del mejor concierto de rock o el estreno de una película esperadísima, sumándose esta euforia del público a una avalancha de alabanzas por parte de la crítica especializada del medio.

Así pues, son pocos los juegos que pueden presumir de llevarse el 10/10 mayoritario por parte de la crítica y del público, superando su objetivo primordial de servir de mero entretenimiento, y ganarse un sitio como iconos dentro de lo que llamamos cultura popular, y es que, hoy en día ¿Quién no sabe quien es Mario, o Sonic, o Pac-Man? Los anteriores personajes son algunos de los máximos expontentes de este tipo de reconocimiento, más no son los únicos, si no lo más conocidos y, así como Disney tiene iconos con menos peso que Mickey Mouse (Goofy, Donald, Pluto, etc) el mundo de los videojuegos cuenta con una palestra de personalidades igual de importantes e influyentes que los otrora mencionados como podrían ser Solid Snake, Link, el Jefe Maestro, Sephirot y un largo etc; personalidades inmediatemente reconocibles por cualquiera que se declare mínimamente fan de este mundillo.

Sin embargo, los personajes en si no son lo único que hace grande a sus respectivos juegos, ya que dichos personajes probablemente no serían lo que son si se hubieran visto plantados en juegos con contextos y mecánicas distintas a las que fueron pensadas para ellos. Y es en este punto donde surge la pregunta:

¿Qué hace grande a un videojuego?

Por más que los videojuegos sean un entretenimiento mayoritariamente visual, creo que es un error valorarlos en comparación con otros entretenimientos de índole similar, como el cine o las series de televisión, ya que los videojuegos cuentan con un componente inédito en dichos formatos como es la interacción directa con el usuario. En una película o serie el usuario se sienta frente a la televisión y se limita a esperar lo que el propio contenido le quiera dar, el guión de la película no va a cambiar por más que quiera el espectador.

Por tanto creo que, a la hora de juzgar un videojuego es un error querer compararlo con otros formatos que no tienen nada que ver, si no verlos como otra forma de entretenimiento, al igual que a nadie se le ocurriría comparar el entretenimiento que ofrece una lectura con ver una película o escuchar un disco de música.

Lo más habitual, al estar un juego compuesto por varios apartados como el despliegue visual, el musical, las mecánicas de juego, etcétera, es asignarle varios pesos a dichos apartados y realizar una valoración global teniendo en cuenta dichos pesos, algo similar a lo que se hace en una crítica de cine, donde se valoran por separado temas como el arco argumental, la dirección de fotografía, la de audio y demás.

La (cada vez más) habitual obsesión por la potencia gráfica

Una cosa que me da mucha pena y a la vez algo de rabia es el hecho de que, cada vez más, la gente parece valorar los gráficos que un videojuego es capaz de generar por encima de cualquier otro baremo, dando por hecho que un mayor detalle visual equivale automáticamente a una calidad mayor del producto final. No es difícil encontrar discusiones en foros y webs sobre si tal o cual juego se ve mejor en la plataforma X o Y, si es capaz de generar más FPS o si las texturas se ven más o menos pixeladas.

Personalmente me he encontrado casos en los que una persona descarta un juego total y directamente porque le parece que "las texturas tienen píxeles como puños", ignorando por completo el resto de apartados que componen el videojuego. Y es que cuanto más lo pienso, mayor tontería me parece, pues el aspecto gráfico es uno de a los que menos importancia doy a la hora de valorar un juego, no en vano mi biblioteca de Steam está plagada de auténticas joyas indies cuyos estudios no tenían presupuesto para utilizar la última versión del motor gráfico más potente del momento, pero cuyo ingenio a la hora de crear mecánicas jugables produce obras varias veces más divertidas que los últimos blockbusters genéricos con gráficos de ultimísima generación cuya única diversión consiste en apuntar, disparar y morir.

Historia, jugabilidad y otras hierbas

Sin duda alguna a la hora de valorar un juego tienen más valor otras cosas, como la historia que quiere contar el juego. Un juego que sepa contarme una historia que me atrape como el mejor de los libros o la película más intrigante para mi es un juego que vale mucho más que otro con la última tecnología gráfica. Ahí están juegos como Alan Wake, Tomb Raider o Half Life, que aunque sus mecánicas no sean la cosa más novedosa del mundo, la manera en la que cuentan su historia te atrapa y te hace querer seguir jugando hasta acabarlos.

Otro aspecto que valoro casi más que la historia es la jugabilidad. Un juego, como su propio nombre indica, es para jugar, y para mi jugar significa pasárselo bien, divertirse con o sin compañía mientras se avanza en el título, y un juego que ofrece mecánicas divertidas y originales en mi opinión puede ignorar por completo el hecho de no contar con el último motor gráfico o no tener una historia digna de un guión ganador del Oscar. Super Mario Galaxy, Kirby, Sunset Overdrive, Portal, Bayonetta o Fez, juegos cuya historia es más simple que el mecanismo de un botijo y que, en algunos casos, lucen gráficos que están bastante por debajo de lo que hoy día se considera punta de lanza pero que sin embargo son divertidos a más no poder.

Pero entonces ¿Qué hace grande a un videojuego?

Pues como casi todo en la vida, creo que depende. Para mi en lo personal, un juego es verdaderamente grande cuando consigue atraparme con su narrativa y su historia o con sus mecánicas y su jugabilidad, consiguiendo que me olvide de sus defectos o carencias. Un juego divertido, que me haga querer pasar horas y horas jugándolo es para mi una obra de arte.

Habrá gente para la cual un videojuego solo se mida por su cantidad de FPS estables o por si tiene un multijugador muy activo, pero desde luego esa valoración no va conmigo. Creo que lo más sano es que cada uno valore los juegos bajo su propio criterio sin desmerecer el de los demás.

PD: Si solo quieres gráficos...

...cómprate un PC y déjate de polladas de consolas. Sabiendo que mi GTX 1080 es 9 veces más potente que una Xbox One y una PS4, y más del doble de potente que una PS4 Pro, una consola apenas aporta nada en apartado visual. Así que si lo único que te interesa son los gráficos bonitos y juegas en consola que sepas que estás fardando de la potencia de un Ferrari llevando un Fiat Multipla.

Gabriel Ferreiro

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